miércoles, febrero 24, 2010

Gotham Central


Tal vez no lo menciono lo suficiente, pero The Wire es mi serie de TV favorita y difícilmente mi limitada capacidad de redacción puede elaborar un comentario que le haga justicia a la genialidad que representa el trabajo de David Simon en dicha excelente serie que trasciende lo policial y nos muestra una imagen particularmente deprimente de la sociedad americana contemporánea.
Obviamente, la experiencia de The Wire no se puede encontrar en algún otro medio, o por lo menos no la he podido encontrar yo. Aún así, leer Gotham Central evocó algo de esa experiencia y por ello creo que es oportuno recomendar este genial comic (sin decir que sea equiparable en modo alguno a The Wire).

Gotham Central se desarrolla, como su nombre lo indica en Gotham, la ciudad de Batman y sus villanos, pero en lugar de enfocarse en el héroe, sus amigos o sus enemigos, Gotham Central se enfoca en los miembros de la Major Crimes Unit de la policía de Gotham, la única división de policía que intenta hacer un trabajo honesto y eficiente, a pesar de tener que lidiar directamente con los peores crimenes y criminales (los "freaks", villanos con súperpoderes). Es así que en las páginas de Gotham Central podemos ver a detectives y policías enfrentarse a villanos como Mr. Freeze o Two-Face, pero el cómic no se agota en confrontar a gente promedio con estos freaks, sino también trata de retratar el trabajo en general de estos policías, sus vidas personales y las dificultades que implica trabajar en Gotham, desde recortes presupuestales hasta policías corruptos que obstaculizan el trabajo de los detectives.

La genialidad de la serie proviene del guión de Ed Brubaker y Greg Rucka, autores que tienen un excelente manejo de las historias policiales y que lo plasman de manera genial, manejando cada uno a cierto grupo de personajes y diviendose las historias. Además, el arte de Michael Lark, si bien se puede considera visualmente poco atractivo (sobre todo en su pobre manejo de los rostros), provee un ambiente oscuro que encaja a la perfección con el tono de la serie. Es una lástima que en los últimos números del cómic se haya producido la partida de Lark y luego de Brubaker, bajando un poco la calidad de la obra, pero no demasiado.

En general, Gotham Central es recomendable para todo aquel que disfruta una interesante historia policial que vaya más allá de las trilladas series policiales que vemos hoy en la TV, y también para quienes creen que la sola mención de súperheroes implica que todas sus historias van a ser infantiles y llenas de clichés. Gotham Central demuestra que sólo basta un autor suficientemente capaz para convertir al mundo de súperpoderes en un mundo creíble, serio y lleno de problemas reales, semejantes a los que podemos presenciar en nuestra realidad. Gotham Central es definitivamente una obra que demuestra que el cómic mainstrean no está lleno únicamente de mallas y fantasías infantiles, sino también de obras maduras que en medio del colorido mundo de súperheroes, pueden también mostrarnos un escenario mucho más oscuro y real.

martes, febrero 16, 2010

No Man's Land


Los escenarios postapocalípticos suelen ser interesantes, teniendo en el caso de los cómics ejemplos muy buenos (Y:the Last Man o The Walking Dead). En ocasiones, se ha intentado mezclar estos escenarios con historias más mainstream siendo los ejemplos más representativos las sagas de Age of Apocalypse y No Man's Land (para X-Men y Batman, respectivamente), ambas muy interesantes, pero irregulares en lo que respecta a la calidad en general.

En esta ocasión, quiero comentar acerca de No Man's Land, la saga de Batman que a fines de los 90s nos mostró cómo Gothan pasaba de ser una ciudad corrupta pero vagamente civilizada a una verdadera tierra de nadie tras ser devastada por un terremoto y tras la masiva fuga de la mayoría de sus ciudadanos. El escenario de No Man's Land está constituido básicamente por los pocos que no lograron escapar de Gotham, ya sea por un extraño sentido de aventura, oportunismo, pobreza o de honor, además de los criminales que decidieron aprovechar el caos para por fin cumplir con sus ambiciones megalómanas. Si bien la premisa es forzada (el gobierno abandona a Gotham porque reconstruirla es demasiado costoso y Batman está lejos de la ciudad los primeros meses tras el desastre porque intenta hacer que el gobierno cambie de opinión), no puedo evitar pensar que es una muy buena idea, no sólo porque permitiría a los autores narrar las historias de degeneración o esperanza en medio de la barbarie, sino también porque sería interesante ver cómo se desarrollan los villanos de Batman en un ambiente en el cual su principal oposición son otros criminales (y un puñado de policías que tomaron en serio su deber de proteger y servir).

Lamentablemente, No Man's Land se caracteriza por ser un evento altamente irregular, lo cual es predecible considerando que se desarrolló en gran cantidad de cómics, con autores y artistas muy diversos. Salvo el trabajo de Greg Rucka, casi todas las historias presentadas sufren de cierta debilidad y en ocasiones la caracterización de algunos personajes no se mantiene a lo largo del evento. El arte es confuso a veces, teniendo a personajes como Batman cuyo disfraz cambia de diseño en más de una ocasión; adicionalmente, la naturaleza oscura del evento se veía contradecida en ocasiones por el trabajo más caricaturesco de algunos artistas (Deodato hace un trabajo demasiado noventero, pero el arte de Alex Maleev es genial y un poco menos confuso que su trabajo en Daredevil).

No obstante la irregularidad, No Man's Land es un ejemplo interesante de cómo pueden reaccionar lo personajes clásicos de Batman ante un desastre de tal magnitud y a la barbarie que le siguió. A lo largo de los 5 tomos que desarrollan esta historia (de alrededor de 200 páginas cada uno), se intenta, en ocasiones con éxito, de mostrar un mundo salvaje, despojado de casi todo vestigio de civilización, dominado por criminales que van desde los simplemente manipuladores como Scarecrow hasta los genios criminales como el Pingüino, pasando por simples sociópatas como Mr. Zazs o Black Mask. Otro elemento interesante, pero no tan desarrollado, es el punto de vista de los civiles y policías que permanecieron en Gotham, ya sea porque no tenían otra alternativa o por un extraño sentido del deber. En el primer tomo del evento se puede apreciar con genialidad como, ante la ausencia de Batman, Gordon y el escaso número de oficiales que se encuentra en la ciudad, trata de detener el avance de los grupos de los diversos villanos de Batman, además de pandillas más "tradicionales", con los pocos recursos y la baja moral que les queda, mientras que poco a poco esta crítica circunstancia va disminuyendo la lealtad y la razonabilidad de más de uno de los oficiales de Gotham.

Si bien No Man's Land se encuentra muy lejos de poder ser comparado con otras obras con escenarios postapocalípticos como The Walking Dead o Y:The Last Man, ello no evita que sea una obra recomendable para aquellos a los que les interesa el género o Batman (quedan advertidos que las historias son muy irregulares, salvo el trabajo de Greg Rucka).

jueves, febrero 11, 2010

S.W.O.R.D.


Aprovechando la renovada relevancia del excelente trabajo de Joss Whedon en Astonishing X-Men, decidí leer los números publicados de S.W.O.R.D., la serie de Kieron Gillen que continuaba la historia de Sentient World Observation and Response Department, es decir, la agencia secreta para asuntos extraterrestres, creada por Whedon en su primera saga (Gifted) pero desarrollada de mejor manera en la última (Unstoppable). Lamentablemente, el trabajo de Gillen se vio cortado prematuramente por las bajas ventas del cómic, obligandolo a que pase de una serie continua a una miniserie de 5 números (de los cuales se han publicado 4 hasta ahora). No es la primera vez que una serie interesante de Marvel se ve cancelada por bajas ventas (como paso con las geniales Captain Britan and MI:13 de Paul Cornell y Exiles de Jeff Parker), situación que si bien es entendible (yo tampoco gastaría en producir una obra que no rinde lo suficiente), es triste porque S.W.O.R.D., a pesar de no ser el mejor cómic de Marvel, es un obra interesante a la que le hubiera servido un poco más de atención.

Y hablando de atención, quisiera comentar un poco acerca de los números publicados porque considero que S.W.O.R.D. es una obra interesante que merece la pena ser leída (aunque admito que inicialmente no me llamó la atención, particularmente por las terribles portadas del primer y tercer números). La trama básicamente trata acerca de Henry Peter Gyrich (el burócrata obstructivo del universo de Marvel) tomando el mando de S.W.O.R.D. e iniciando una medida extrema para evitar futuras invasiones alienígenas, deportar a todos los alienígenas que viven en la Tierra, lo cual evidentemente genera reacciones adversas en Beast y Abigail Brand. La trama se desarrolla de manera sencilla, pero efectiva; los diálogos no son del nivel de lo escrito por Joss Whedon, obviamente, pero es suficientemente ingenioso como para resaltar, principalmente por parte de Beast y Death's Head (Freelance Peacekeeping Agent).

Si bien aún no he leído la conclusión de esta historia, me pareció apropiado hacer esta pequeña recomendación no sólo por el interés que genera Astonishing X-Men, sino también porque creo que es interesante ver aquellos cómics que son entretenidos pero lamentablemente no logran generar suficiente audiencia como para continuar (pronto comentaré también Agents of Atlas y Exiles de Jeff Parker).

Una reflexión

Uno de los diversos blogs de cómics que leo es Bully (o Comics Should be Fun!) que, como su nombre indica, es un blog dedicado a demostrar el lado divertido de los cómics, que muchas veces se pierde entre discusiones irrelevantes acerca de la legitimidad del medio, eventos creados para quitarle dinero a los fanboys o posturas pretensiosas enemigas del mainstream.
Durante un tiempo intenté buscar la manera para expresarme acerca del objetivo de los reviews de cómics que ocasionalmente hago en mi blog, pero hace unos días, uno de los posts de Bully lo expresó de una manera mejor de lo que yo hubiera podido hacerlo:

"My point (and I do have one) is this: any comic you like is a fun one. Buy what you love, read what you enjoy. That's true in 2009, true in 2010 and beyond. We're living in a golden age of superheroes, reprints, indy and art comics, web comics, movies and TV series from comics, and—after oh so many years—the beginnings of the recognition of our favorite medium as a fine art form. That in itself is fantastic, and can be fun on so many levels. But your number one, whether it be Blackest Night or Kramer's Ergot, is the test. Read it, savor it, love it. After all: isn't that feeling what got you into comics in the first place?"

Creo que ese párrafo define de manera perfecta la manera como me siento acerca de los cómics; no importa si es que crees que Alan Moore es sobrevalorado o si es que la palabra súperheroe te produce alergia, al final de todo, lo que importa es lo que te gusta y aunque muchos puedan criticar la calidad de lo que te interesa (como yo lo haré si es que te gusta un cómic de Loeb post-Hush), todo son opiniones. Es cierto que Optic Nerve es muchísimo más profundo que Amazing Spider-Man, pero eso no implica que no puedas disfrutar ambos o que tengas que atacar a quien prefiere uno sobre el otro, lo importante es disfrutar los cómics, porque, si son como yo, leemos comics porque nos entretienen con historias muy diversas que probablemente no funcionarían igualmente en otros medios.

Es así que la próxima vez que alguno de mis hipotéticos lectores tenga dudas acerca de si es correcto o no que les guste un determinado cómic, preguntense algo, ¿les parece entretenido?, si la respuesta es afirmativa entonces no se preocupen, muchos podemos estar en desacuerdo y criticar incisivamente, pero ello no debe afectarte, al final del día, la única opinión que importa es la tuya.

miércoles, febrero 03, 2010

Green Lantern: Rebirth


Debo admitir que tenía muchas razones para evitar leer Green Lantern: Rebirth. En primer lugar, si bien me encantan obras de sci-fi espacial como Star Wars, Battlestar Galactica y Firefly, nunca tuve mucho interés en este tipo de historias en el formato cómic. Adicionalmente, como se puede deducir de los cómics que he comentado hasta ahora, tengo una cierta preferencia por Marvel y los únicos héroes de DC que me interesaban era Batman y Superman. Además, Green Lantern (particularmente Hal Jordan) me parecía un personaje aburrido, plano y sin historias interesantes por contar. Finalmente, Geoff Johns me daba la impresión de ser más un fanboy escribiendo las historias que le gustan en lugar de un escritor serio que escribe buenas historias para un público más general.
Afortunadamente, decidí dejar de lado mis prejuicios y leer por primera vez un comic de Green Lantern, Emerald Twilight, la infame historia en la que Hal Jordan se vuelve loco y extermina al resto de los Green Lantern Corps hasta ser reemplazado y detenido por Kyle Rayner. Como un completo extraño a las historias de este personaje no me sentí particularmente ofendido, sentí que debía leer este comic como un preánbulo a la historia que Geoff Johns escribió para revitalizar a su personaje favorito.

Green Lantern: Rebirth es claramente un ejemplo más de cómo en los años recientes los escritores buscan conciliar la oscuridad de las historias de los 90s con la necesidad de mostrar súperheroes "heroicos" (por paradójico que suene). Como todo fanboy de Hal Jordan, Geoff Johns estaba molesto por la manera como fue tratado su personaje favorito, pero a diferencia de los más inmaduros fanboys, Johns logró plasmar su descontento en una historia muy entretenida que si bien requiere cierto conocimiento del universo DC, no es un mal punto para empezar a conocer el mundo de los Green Lanterns.

Rebirth trata de justificar por qué un héroe como Green Lantern perdió el control e intentó destruir por completo a los Green Lantern Corps y alterar la historia, pero no sólo busca limpiar la reputación de Jordan, sino que también intenta contar una historia heroica de redención y renacimiento. Si bien se puede culpar a Johns de usar un chivo expiatorio para la locura de Jordan, no puedo negar que su manejo de dicho elemento (en este como en futuras historias) permite ampliar aún más la mitología del personaje. Además, dejando de lado las justificaciones, Rebirth es uno de los mejores ejemplos de la "reconstrucción" que Kurt Busiek empezó años atrás con Astro City, un regreso a las historias donde los héroes eran realmente heroicos, pero ahora son también humanos con todas las fallas y virtudes que ello implica. Es así que Johns nos muestra la historia de Hal Jordan tratando de recuperar su identidad, su rol como Green Lantern. Personalmente, creo que si bien el aspecto más llamativo de los comics de Green Lantern para mí es el lado sci fi espacial, lo que más llamó mi atención sobre Rebirth fue el lado humano; si bien suena cliché y simple, creo que la idea de que el poder los Green Lantern depende básicamente de su fuerza de voluntad es particularmente interesante y aunque Hal Jordan siga pareciendome tan carismático como un pedazo de madera, al menos su escasa personalidad logra mover una historia interesante que nos recuerda que si bien la deconstrucción de los 80s y 90s fue necesaria, es igualmente importante dar el siguiente paso, hacer uso de lo que aprendimos para contar mejores historias, evitando que el medio y el género se estanquen.



Tras leer Green Lantern: Rebirth quedé enganchado con el universo de los Green Lantern; tal vez Hal Jordan aún no me convenza del todo como súperheroe o como personaje interesante, pero creo que Rebirth al menos logra darle algo de humanidad y generar suficiente interés en los lectores para que estos quieran saber más acerca de sus aventuras y del resto de Green Lanterns.