viernes, abril 24, 2009

Daredevil: Yellow


Inicialmente iba a usar este post para mi segunda divagación acerca de los mejores cómics que he leído, sin embargo, Maus y Y: the Last Man tendrán que esperar unas semanas más pues decidí que en lugar de ello haría de éste post una especie de disculpa a Jeph Loeb. En ocasiones anteriores he criticado a este autor por su mediocre trabajo en Heroes y su pésima intervención en Ultimates 3 y Ultimatum. Sin embargo, esos comentarios fueron hechos siendo completamente ignorante respecto a su trabajo inicial en Marvel y DC, obras que si bien no se mantienen entre lo mejor del cómic, son suficientemente buenas como para ser recomendadas en este espacio. Es así que me disculpo con Jeph Loeb a través de este comentario a una de sus obras de la trilogía de los colores de Marvel, Daredevil Yellow (las otras dos son Hulk Grey y Spider Man Blue, obra que espero poder comentar pronto).

Siendo honesto, Daredevil nunca me pareció un personaje particularmente importante o interesante, no encajaba con los demás héroes de Marvel y sus únicas apariciones relevantes ocurrían junto a Spider Man; en cierto modo, nunca me pareció algo más que un personaje secundario. Sin embargo, decidí darle una oportunidad con este comic de Jeph Loeb y no me arrepiento. La manera en que se presenta la historia del origen y primeros años de "carrera" de Matt Murdock logra atrapar al lector novato, presentándole un personaje interesante con el potencial noir que caracterizaría a la serie desde que Frank Miller comenzó a escribirla.

Daredevil Yellow es básicamente la historia del origen de Daredevil por un lado y de su relación con Karen Page, su tradicional interés amoroso; la historia es presentada a través de cartas que Murdock escribe para su difunta novia, a modo de expresar todo lo que sentía por ella y lo importante que fue para él. Habiendo leído una parte de Spider Man Blue creo poder afirmar con cierto miedo que estas historias han sido escritas desde la perspectiva nostálgica no sólo del lector tradicional de cómics que se reencuentra con las viejas historias (ya que la trama del cómic es en cierto modo reciclada de la historia original de Stan Lee), sino también del tema del amor. Daredevil recuerda a lo largo del cómic su relación inicial con Karen Page llegando a la conclusión de que a pesar de todo lo ocurrido, no cambiaría el tiempo que tuvieron juntos por nada en el mundo, una idea un poco "dulce" para el ambiente usual del personaje pero que se mantiene en el marco de su caracterización y, principalmente, en el marco de la historia que Loeb quizo contar.

Para concluir, sólo me queda decir que el trabajo de Jeph Loeb no es excepcional, no se encuentra al nivel de Gaiman, Moore o Spiegelman, sin embargo, él sólía ser un autor interesante que podía hacer que sus historias tuvieran "corazón", "sentimiento" o como quieran llamarlo; logra convertir a estos personajes heroicos en seres humanos que sufren los mismos pesares amorosos que cualquier otro mortal y es esa humanización lo que hizo de Jeph Loeb un autor que valía la pena seguir; ahora no tengo cólera por la manera en que desarrolló Ultimates y Ultimatum, de hecho, me da algo de pena, es como si el verdadero Jeph Loeb hubiera dejado de existir para dejar en su lugar al autor de cómics llenos de cliches, diálogos estúpidos y tramas que no tienen ningún sentido. Sólo me queda esperar que algún día el viejo Loeb regrese y pueda brindarnos nuevamente historias como estas, ya que a pesar de no ser de lo mejor del medio, realmente vale la pena revisarlas, al menos por su contenido humano.

sábado, abril 18, 2009

The Killing Joke


Hablar de cómics es algo que me gustaría poder hacer más seguido, lamentablemente, esta forma de "expresión" no es muy aceptada en el marco de una discusión seria gracias a la idea de que todos los cómics son acerca de hombres rudos en mallas luchando contra villanos que quieren conquistar el mundo y que se ha mantenido así desde la época en que los personajes luchaban contra Hitler hasta los tiempos actuales. Si bien hay algo de cierto en afirmaciones como esa, considero que es un error juzgar a los cómics en base a conceptos tan anticuados, en especial si tomamos en cuenta las geniales obras que han sido desarrolladas en este medio y que probablement no funcionarían del mismo modo en otro (como ha demostrado recientemente la película de Watchmen). Es así que como mi primer argumento a favor de los cómics quisiera presentar a continuación una de mis historias favoritas, The Killing Joke de Alan Moore, un excelente cómic de Batman y definitivamente el mejor acerca del Joker, pero tendré que desarrollar un poco la trama de esta obra para poder explicar por qué le tengo tanta consideración.

La historia se desarrolla en dos tiempos, el presente y el "pasado", la primera cuenta la ya clásica historia de Batman enfrentándose nuevamente al Joker, sin embargo, en esta ocasión las intenciones de su rival se remiten a hacer un interesante y perturbador experimento social: cuánto puede soportar un hombre decente como el comisionado Gordon antes de quebrarse y convertirse en un monstruo como Joker. La segunda trama se remite a la razón de este experimento, el "origen" de este personaje, que se puede resumir en un mal día, un muy mal día.

Si bien la historia del presente inicia un poco lenta, desde el momento en que el Joker secuestra a Gordon la trama capta el interés del lector indemiatamente al mostrarnos el extremo de inhumanidad del villano y a la vez su extremo sentido del absurdo (caracterizado perfectamente por la imagen ya icónica en el mundo del cómic del Joker con la cámara fotográfica que no sólo es la portada de esta obra sino que que referencia a una de las más fuertes escenas de la misma. Sin embargo, el punto máximo de perturbación y lo que constituye material de pesadillas es la ejecución del experimento de Joker, una sucesión de imágenes orientadas a que el hombre promedio se quiebre y no le quede otro remedio que la locura. Y sin embargo, no mucho después de estos eventos, el hombre promedio contraataca, se defiende del lunático demostrándole su error, que el hombre promedio no se quiebra ante todas las adversidades, el hombre decente puede ser capaz de ser fiel a sus principios, de confrontar a sus problemas con toda la fuerza que tiene y ese es uno de los mejores momentos del cómic, el único momento en que un personaje secundario (Gordon) logra opacar al protagonista del cómic (Batman) y al protagonista de la historia (Joker). La frase de Gordon ejemplifica perfectamente este momento (y lamento mucho no poder presentarla en su formato de imagen):

Gordon:"I want him brought in...and I want him brought in by the book!
Batman: "I'll do my best"
Gordon: "By the book you hear? We have to show him. We have to show him that our way works!"

Antes de continuar con la trama, quisiera desarrollar un poco acerca de los "flashbacks" hacia el origen del Joker (aunque yace presente la posibilidad de que ni siquiera esta historia sea la original, ya que es el mismo Joker quien admite que le gusta que su pasado sea de elección multiple). A pesar de las terribles acciones del personaje, estas escenas de su pasado, mostrándonos a un tipo fracasado en cada aspecto de su vida, sin dinero para pagar la renta o los alimentos de su familia, llevado al crimen por la desesperación, logran conmover al lector, dándole un lado humano que llega a un punto alto cuando nos muestran ese mal día en el que el hombre murió para dejarle su lugar al payaso. La sucesión de eventos trágicos llevan al hombre al borde de la locura tal y como intentó demostrar con su "experimento social", ejemplificado de manera genial con la siguiente imagen:



Lo que sigue en la trama presente establece la perfecta comparación entre el héroe y el villano; mientras Batman le dio sentido a aquel fatídico día que lo marcó para siempre (la muerte de sus padres) convirtiéndose en un héroe que busca deshacerse del mal que habita en Gotham City, Joker hizo exactamente lo opuesto, atribuyó su situación a la injusticia aleatoria que es la vida llevandola al extremo de tener una postura nihilista y destructiva. La subsecuente persecución/pelea entre ambos personajes sólo sirve para desarrollar de mejor manera la comparación entre el héroe y el villano, demostrándonos que no son tan diferentes y a la vez que la naturaleza de su lucha los mantendrá en ella eternamente. En los últimos momentos del cómic, cuando la pelea ha acabado y Joker está a merced de Batman para que acabe con su miserable existencia se desarrolla un diálogo genial en el que el héroe finalmente se da cuenta de que no tienen razones para llevar la lucha eternamente, Joker es un ser humano como él, probablemente más que el resto de seres humanos, Batman finalmente reconoce el lado humano de su enemigo y se apiada de él. Por su parte, el Joker tiene claro cómo va a reaccionar ante la situación, para él ya no hay salida, sólo le queda la risa y la locura para seguir confrontando este mundo y por ello acaba el cómic con un chiste:

See, there were these two guys in a lunatic asylum... and one night, one night they decide they don't like living in an asylum any more. They decide they're going to escape! So, like, they get up onto the roof, and there, just across this narrow gap, they see the rooftops of the town, stretching away in the moon light... stretching away to freedom. Now, the first guy, he jumps right across with no problem. But his friend, his friend daredn't make the leap. Y'see... Y'see, he's afraid of falling. So then, the first guy has an idea... He says "Hey! I have my flashlight with me! I'll shine it across the gap between the buildings. You can walk along the beam and join me!" B-but the second guy just shakes his head. He suh-says... He says "Wh-what do you think I am? Crazy? You'd turn it off when I was half way across!"

Las siguientes imágenes son una perfecta culminación para la historia; la imagen de Joker debilitado, patético, como si el hombre que alguna vez fue se asomara por última vez; del lado de Batman, la risa histérica al darse cuenta de lo absurdo de su situación, exactamente la reacción que tendría Joker. Y así acaba la historia, con las gotas de lluvia cayendo sobre los personajes, un final intencionalmente ambiguo que queda perfecto en este cómic.

Siendo honesto, no creo que un resumen como el mío sea suficiente para apreciar la genialiad de este cómic y quisiera que si alguien me está leyendo se anime a leer esta historia y aprecie con claridad que Batman (y muchos otros súperheroes) son más que tipos en mallas que salvan al mundo, son una forma de arte, una manera de expresar la complejidad del ser humano o la importancia de los principios superiores que guian a cada persona. Creo que el mejor ejemplo de alguien apreciando adecuadamente estas historias ha sido el del filme The Dark Knight (y Batman Begins) donde queda claro que el guionista se tomó en serio la historia y el personaje, pdoemos apreciar en ambas películas la influencia de los cómics de Batman, desde la genial caracterización de Joker hasta la presentación de la dualidad y el "experimento" del villano. No me queda duda de que hay muchos cómics mediocres y que no vale la pena mencionar, pero The Killing Joke es una de las mejores muestras de que en toda forma de expresión hay algunos trabajos que resaltan y que se pueden considerar como verdaderas obras artísticas; sólo espero que algún día este género/medio reciba el respeto que merece y que ejemplos como éste (y otros que voy a comentar en el futuro) sean reconocidos como debe ser.

jueves, abril 09, 2009

Objection!

Cuando oí por primera vez acerca de los juegos de Ace Attorney, unos meses antes de empezar la universidad, me sentí atraído, no sólo por todo el apoyo que la saga recibía de las revistas de videojuegos y los foros en internet, sino por el hecho de que por primera vez se había hecho un videojuego sobre abogados, ni siquiera abogados que hacen algo relativamente emocionante, sino abogados en un proceso penal; el concepto era tan absurdo que era llamativo, como todo WJT (Weird Japanese Thing, lo cual probablemente sea redundante, considerando que casi todo lo que Japón produce se puede clasificar como "raro").
Hace menos de un año tuve la oportunidad de jugar el primer episodio de la saga, Phoenix Wright: Ace Attorney, que narraba los primeros casos de la carrera del joven abogado Phoenix Wright, personaje que si bien no expresa mucha personalidad a lo largo de la saga, se ha convertido en uno de mis personajes de videojuegos favoritos por aquellos momentos en que demuestra su lado más interesante y sus motivos personales. El juego presenta casos interesantes y en cierto modo muy personales, dejando al protagonista a cargo de situaciones que implican mucha más presión por poner en riesgo la vida o libertad de la gente más cercana a él. Es en este juego en que se presenta el mejor caso de la saga, en mi opinión; el cuarto caso presenta a un verdadero villano (a diferencia del rival "amigable" del segundo y tercer caso), situaciones ligeramente absurdas, una trama que se une con todo lo presentado a lo largo del juego y los mejores momentos del protagonista. Todo ello me demostró claramente que no se necesita animaciones impresionantes para contar una genial historia en este formato particular.
El segundo juego me produce reacciones mezcladas pues, si bien no deja de ser tan bueno como el anterior, sirve como puente entre el primer y tercer capítulo, estableciendo mejor a los personajes y dándoles un desarrollo interesante, particularmente Edgeworth, rival de Phoenix, y Maya, amiga y posible interés amoroso del protagonista (situación que nunca es muy desarrollado, lo cual es una verdadera lástima considerando que el romance entre estos dos personajes no hubiera sido tan forzado como nos tienen acostumbrados los videojuegos japoneses). Lamentablemente, el aspecto "legal" se pierde en ciertos puntos, particularmente en el último caso donde en lugar de intentar ganar el caso, el juego requiere que el proceso sea demorado, generando el conflicto moral entre acusar a una inocente simplemente para ganar tiempo y luego el clásico dilema del abogado de defensa del culpable (lo cual en cierto modo es lo mejor del segundo juego, pues su predecesor presentaba al protagonista como el ideal defensor de las indefensas víctimas de fiscales villanezcos).
El tercer juego se enfoca en en el pasado del protagonista y demuestra de que todo está conectado, haciendo que eventos desarrollados en las dos primeras entregas de la saga se incorporen perfectamente al último caso, que si bien tuvo algunos momentos ligeramente estereotípicos (que no puedo detallar pues implicaría dar spoilers sobre eventos muy importantes) es una genial conclusión para el juego, atando todos los cabos sueltos y dándonos muy buenos momentos para todos los personajes principales, siendo los mejor desarrollados Edgeworth y Phoenix.
Antes de comentar (o mejor dicho, quejarme) el cuarto juego de la saga quisiera decir algunas cosas sobre Phoenix Wright. El protagonista de los primeros tres juegos no tiene el desarrollo tan profundo de algunos de sus rivales (como dije anteriormente, el caso más emblemático sería el de Miles Edgeworth), pero ello no le quita mérito al personaje, que pasa de ser un ingenuo joven recién salido de la escuela de Derecho a ser...un ingenuo joven que se ha convertido en uno de los más exitosos (en el sentido de haber ganado casos imposibles ya que la serie enfatiza que Phoenix no tiene mayores logros en casi ningún otro ámbito); la manera como el personaje mantiene sus características centrales sin mayores cambios a lo largo de la saga (y a pesar de pasar por situaciones particularmente agravantes para su personalidad en general, desde defender a un sociópata hasta caer desde un puente en llamas) es genial, pero se quedaría corta si no fuera por aquellos cambios positivos que el personaje demuestra, particularmente en el final del juego, cuando Phoenix deja por un momento de ser el tipo al que nadie respeta para demostrar que efectivamente, no fue sólo suerte lo que lo llevó hasta ese punto de su carrera, sino su talento y el apoyo de la gente cercana a él. Su "objeción" final es sinceramente uno de los mejores momentos de la saga.
Lamentablemente, lo único que puedo rescatar del cuarto juego es la manera como caracterizaron a Phoenix, (quien se convierte en un mentor para dejarle el protagonismo a Apollo Justice, un nuevo personaje que si bien emula el estilo y la personalidad de su mentor, no logra independizarse del legado dejado por los tres primeros juegos). Los casos son poco llamativos, los personajes poco interesantes (incluso para un juego de Ace Attorney un fiscal estrella de rock y un detective que viste como tiburón resulta demasiado estúpido). Si bien el último caso ató los cabos sueltos y reivindicó a Phoenix Wright, éste se caracterizó por situaciones incluso más absurdas que las del último caso del tercer juego, con lo que se dejaba de lado la mezcla de investigación y proceso para privilegiar los giros en la trama. En general, Apollo Justice : Ace Attorney fue una gran decepción que puso en duda la posibilidad de que Ace Attorney se vea continuado en futuros juegos, lo cual probablemente era lo más adecuado desde un inicio.
Todos los años las empresas de videojuegos sacan al mercado títulos cada vez más "genéricos", tipos rudos con armas enormes exterminando aliens, monstruos, nazis, etc. o tipos ligeramente afeminados enfrentándose a otros tipos más afeminados con espadas, magia y mujeres escasamente vestidas. Ante un panorama así es necesario presentar alternativas, títulos que no se apeguen a lo convencional para lograr un éxito de ventas, juegos que decidan abordar espacios no explorados por sus predecesores, compañías que tomen el reto de ver el potencial de dichos espacios y lo exploten de la mejor manera posible. Ace Attorney es el perfecto ejemplo de esfuerzo por demostrar que un producto original bien desarrollado pasará a la historia del medio; el primer paso es dejar de lado los convencionalismos, el segundo es hacer con estilo; Capcom logró hacer ambas cosas con gran éxito y por ello es que Ace Attorney es una saga que siempre será recordada, incluso si es que ha llegado a un abrupto, pero en cierto modo, adecuado, final.